La literatura infantil y juvenil es más que sólo un género en el que se debe tener cuidado con el sexo, los temas filosófico y la violencia, como algunos podrían llegar a pensar, a reducir el concepto. Se trata de una literatura que le habla a un público que cuenta con una menor estandarización de sus conocimientos, pero que igual, son personas en busca de algo, quizá de llegar a comprender un poco más sobre el vivir. Los adultos ya han comprendido que aún el sentido de la vida es algo que escapa al ser humano. Pero cada día vamos intentando aprender algo, tenemos la esperanza, cuando menos, de descubrir que no estamos equivocados, que no hay un modelo único a seguir y que podemos cometer errores. Tenemos la esperanza, quizá, de saber que en algún punto encontraremos cierta tranquilidad, cierta satisfacción. Tenemos la esperanza de tener menos miedos y menos aprehensiones... de sentirnos menos perdidos aun cuando sea por descubrir que no lo estamos tan solo porque en realidad no hay un camino definido.
Ella era una persona de esas que prefieren huir de todo. Quizá por ser mujer eran pocos los que se habían dado cuenta de que tan cobarde era, pero lo cierto es que por estar todo el tiempo escondida en sus propias cosas no eran muchos los que se interesaban por llegar a conocerla profundamente. Que buscara estar sola, sin embargo, no significaba que disfrutara de la soledad. Lo que sucedía era que en su aislamiento no había nadie que la obligara a confrontar sus problemas. No es que andar en compañía de la gente signifique que los demás te estén echando en cara tus propíos problemas todo el tiempo. Pero para ella ambas cosas sí estaban relacionadas. De alguna manera siempre lograba sentirse aludida cuando hablaban mal de los demás y excluida cuando se hablaba bien de ellos. De esta forma sentirse incomoda en una conversación casual le resultaba inevitable. Por todo esto, ella, una persona que, como todas las demás, se había visto viviendo una vida que no terminaba de entender, se h...
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