En realidad hay muchas cosas que no logro recordar y que me gustaría. Me gustaría tener buena memoria. recuerdo ser muy pequeña y tener puesta una falda corta y estar sentándome en el borde del tercer piso que daba a la sala principal de la casa de mi abuela. Mi madre y mis tíos estaban sllí sentados abajo y mi madre me pidió no sentarme de esa forma. Recuerdo muchos años después estar en el bus del colegio, todas las niñas querían asomarse por las ventanas de la parte izquierda del bus porque había un ciclista muerto. Yo no lo vi. Recuerdo que una vez por la mañana, cuando estaba en primaria, nos tocó bajarnos del bus para entrar al colegio y tuvimos que bajar la cuesta que llevaba hasta la casa principal, un camino sin asfaltar lleno de barro. Años después algo similar sucedió también en la otra sede. El camino era más corto y no estaba empinado, yo ya era grande y esta vez no me tocó ir de la mano de alguna de las niñas mayores, pero tampoco tuve que encargarme de ninguna de las pequeñas. Recuerdo una pesca milagrosa o tómbola en la que me gané un cuaderno de kiut y otro bazar en el que había el juego de pegarle al blanco para que una persona cayera al agua. Recuerdo una noche de las velitas en la antigua sede del colegio en la que nos tocó ir disfrazadas de campesinas. Quizá la única noche que pasé en ese colegio.
Ella era una persona de esas que prefieren huir de todo. Quizá por ser mujer eran pocos los que se habían dado cuenta de que tan cobarde era, pero lo cierto es que por estar todo el tiempo escondida en sus propias cosas no eran muchos los que se interesaban por llegar a conocerla profundamente. Que buscara estar sola, sin embargo, no significaba que disfrutara de la soledad. Lo que sucedía era que en su aislamiento no había nadie que la obligara a confrontar sus problemas. No es que andar en compañía de la gente signifique que los demás te estén echando en cara tus propíos problemas todo el tiempo. Pero para ella ambas cosas sí estaban relacionadas. De alguna manera siempre lograba sentirse aludida cuando hablaban mal de los demás y excluida cuando se hablaba bien de ellos. De esta forma sentirse incomoda en una conversación casual le resultaba inevitable. Por todo esto, ella, una persona que, como todas las demás, se había visto viviendo una vida que no terminaba de entender, se h...
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