Dicen que los escritores se toman muy en serio y que ese es su problema. No me gusta la idea de convertirme en una persona que se toma muy en serio. Sí me gustaría ser una escritora. Conocer las palabras, conocer la vida, conocer la literatura; no dominarlas, conocerlas. Ser capaz de navegar en ellas. Pero entonces eso mostraría que tomo muy en serio la literatura, y lo que se toma en serio no es algo a lo que se le den libertades, ni respiros. Es algo que se satura y entonces se daña. Es cuestión de respetar límites...
Ella era una persona de esas que prefieren huir de todo. Quizá por ser mujer eran pocos los que se habían dado cuenta de que tan cobarde era, pero lo cierto es que por estar todo el tiempo escondida en sus propias cosas no eran muchos los que se interesaban por llegar a conocerla profundamente. Que buscara estar sola, sin embargo, no significaba que disfrutara de la soledad. Lo que sucedía era que en su aislamiento no había nadie que la obligara a confrontar sus problemas. No es que andar en compañía de la gente signifique que los demás te estén echando en cara tus propíos problemas todo el tiempo. Pero para ella ambas cosas sí estaban relacionadas. De alguna manera siempre lograba sentirse aludida cuando hablaban mal de los demás y excluida cuando se hablaba bien de ellos. De esta forma sentirse incomoda en una conversación casual le resultaba inevitable. Por todo esto, ella, una persona que, como todas las demás, se había visto viviendo una vida que no terminaba de entender, se h...
Comentarios