Ir al contenido principal

Reflexión x

Últimamente me preocupa definir qué es la espiritualidad del hombre. Se supone que no tienen nada que ver con lo mental, con el aprender o el conocer, no exactamente. Sino que es probable que esté relacionado con la sabiduría. Es más sabio buscar el bien que retar al mal. Las cosas no son buenas o malas en sí mismas. Lo que hoy podríamos denominar malo es todo aquello que ahoga nuestros espíritus causándonos depresión. Algunos nos quieren hacer creer que la depresión es más digna, más elegante que la felicidad y que la tranquilidad. Se supone que la depresión te obliga a cuestionar el mundo mientras que la felicidad sólo te causa complacencia. Pero en mi experiencia he podido observar que es la sensación de bienestar la que permite -hoy en día- producir. Hoy estuve experimentando con la idea de dibujar por gusto sin la obligación de ser perfecta, sino con la intensión de capturar poco a poco aquello que me atrae de una imagen. Sin buscar imposiciones sino intentando observar y capturar. El resultado fue agradable y reconfortante. Me mostró que soy una magnífica dibujante y eso es algo que me agrada re-descubrir.

Parecerá un lugar común es estos días pero yo sí quiero ser feliz y mi felicidad es una especie de sentimiento relacionado con la plenitud, con el poder aprovechar y disfrutar de mis habilidades. Eso es lo que quiero. Quiero poder explotar mis capacidades porque mi instinto, mi espíritu me indican a través de esa recompensa que es el sentirme feliz, que voy por buen camino. Me indican que estoy haciendo algo realmente productivo en pro de mí y por lo tanto de lo que puedo percibir, sentir y conocer: mi mundo.

Una concepción del mundo completamente egocentrista. Es una buena actitud en la medida en que me permite crear, experimentar, conocer y proponer ideas sobre el mundo y la existencia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ella

Ella era una persona de esas que prefieren huir de todo. Quizá por ser mujer eran pocos los que se habían dado cuenta de que tan cobarde era, pero lo cierto es que por estar todo el tiempo escondida en sus propias cosas no eran muchos los que se interesaban por llegar a conocerla profundamente. Que buscara estar sola, sin embargo, no significaba que disfrutara de la soledad. Lo que sucedía era que en su aislamiento no había nadie que la obligara a confrontar sus problemas. No es que andar en compañía de la gente signifique que los demás te estén echando en cara tus propíos problemas todo el tiempo. Pero para ella ambas cosas sí estaban relacionadas. De alguna manera siempre lograba sentirse aludida cuando hablaban mal de los demás y excluida cuando se hablaba bien de ellos. De esta forma sentirse incomoda en una conversación casual le resultaba inevitable. Por todo esto, ella, una persona que, como todas las demás, se había visto viviendo una vida que no terminaba de entender, se h...

trabajo: Borges - muerte

“El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos” Jorge Luis Borges There are more things Este es un ensayo sobre la manera en que Borges aborda la temática de la muerte en su obra. Sin embargo, y teniendo en cuenta que el autor trató el tema en variadas ocasiones, lo que se pretende es partir de una muestra representativa. De esta forma el presente trabajo se focaliza en tres textos. El criterio de selección se basó en la  intención de retomar obras de géneros diferentes y distantes entre sí en el tiempo. La primera de ellas es tomada de “Artificios” (1944) y se titula “El fin”; la segunda es el poema “El suicida”, publicado en “La rosa profunda” (1975); y la tercera, se trata en realidad, de una de las transcripciones realizadas de sus clases en la Universidad de Belgrano y reunidas bajo el título “Borges Oral”, en la que el autor habla sobre “La inmortalidad” (1980). En “El Fin” el autor se basa en la novela de José Hernández, “Martín Fierro”, más esp...

cita: Vila-Matas

Eché el cierre y me senté en el suelo, delante de la oficina cerrada. Me senté en el suelo porque no sabía adónde ir. Al poco rato, pasó por allí un respetable matrimonio, que era amigo de mis padres. a modo de saludo y algo extrañados, me preguntaron, sin intención alguna de inmiscuirse en mi vida o de reprocharme algo, qué estaba haciendo allí en el suelo. 'El negocio marcha bien', les dije, 'pero no puedo hablar con los empleados, no puedo hablar con los clientes.' Se quedaron un tanto perplejos. Mi padre no tenía empleados o, mejor dicho, yo era su único empleado. '¿Te ocurre algo?' preguntaron. Desde el suelo les respondí con otra pregunta: '¿Adónde voy a ir?' Un ligero pánico se apoderó de ellos, vi que se habían quedado turbados. Y poco después descubrí qeu a aquellos dos pobres seres les sucedía lo mimo, tampoco sabían adónde ir. Me pareció raro que les pasara eso también a ellos. a ellos, que eran personas mayores, responsables y respetables. Pe...